jueves, 9 de enero de 2014



El mandamiento de nuestro Señor Jesucristo: “venid en pos de mi, y os hare pescadores de hombres” (Mt. 4:19), implica un renunciar a nuestra propia sabiduría. La sabiduría humana no puede ser nuestra guía (Mt. 16:24); debemos negarnos nosotros mismos. Pablo rehusó predicar con sabiduría humana (1 Cor. 1:17), y tampoco siguió las reglas de la sabiduría carnal. Por lo tanto, oh alma mía, renuncia a tu propia sabiduría. Busca la sabiduría que viene de lo alto; procura predicar las palabras del Dios vivo y no las tuyas. Una vez que hayas  determinado seguir en esta dirección, orando para no predicar de acuerdo a tu propia sabiduría y razón natural, recibirás la señal de la bendición de Dios. Mas bien, escucha y sigue las reglas de la sabiduría que viene de lo alto: “porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios”(1 Cor. 3.19). Aquello que es tenido en mucha estima entre los hombres es nada ante los ojos de Dios. La sabiduría que viene de lo alto nos dice que debemos negarnos a nosotros mismos ( M. 16:24; Lc. 14:26). No podemos buscar honor, reputación, aclamación y otros encantos terrenales. La sabiduría celestial nos dice que sin importar la manera en que quiera llamarnos la gente, todavía tenemos que cumplir este deber: “clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado” (Is. 58.1). la sabiduría divina nos dice:”no sois mucho sabios según  la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles” los que son llamados (1 Cor.1:26), sino que lo necio del mundo escogió dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es” (1 Cor. 1:27-28). “Les hablaras, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes”(EZ. “2:7). La sabiduría de Dios te mostrara reglas contrarias a la de la sabiduría carnal, y lo que dice la sabiduría que es de lo alto. “ El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en Jehová será exaltado” (Pr. 29:25). Nunca procures hacerte al lucro temporal poniendo en peligro tu alma, sino “Espera en Jehová, y guarda su camino, y el te exaltara para heredar la tierra; cuando sean destruidos los pecadores.