jueves, 31 de julio de 2014

Actualmente, si nosotros los cristianos creemos y practicamos mas el Antiguo Testamento que el Nuevo Testamento o Evangelio del Reino de Dios, entonces , estamos bajo maldición de Dios, porqueGálatas 3:9 al 14. Dice: Por eso, todos los que ponen su fe en Cristo reciben las mismas bendiciones que recibió Abraham. En cambio, los que para salvarse se aferran a la ley Mosaica, están bajo la maldición de Dios, como dicen las Escrituras: "Maldito aquel que no cumpla todas y cada una de las disposiciones escritas en el libro de la ley". Es, pues, evidente que Dios no dará por justo a nadie por haber obedecido a la ley de Moisés, sino que únicamente por medio de la fe será tenido el hombre por justo delante de Dios. Así lo dijo el profeta Habacuc: "El que es justo por la fe vivirá", y la ley dice: "El que cumpla estas cosas, vivirá por ellas". Pero Cristo nos ha liberado de la maldición de la ley Mosaica, cargando sobre sí mismo, al morir en la cruz, la maldición que a nosotros nos correspondía, porque dicen las Escrituras: "Maldito el que muere colgado en un madero". En Cristo Jesús, por lo tanto, también los gentiles pueden alcanzar la misma bendición que Dios prometió a Abraham, porque por medio de la fe todos recibimos la promesa del Espíritu Santo. (Versión CTS-IBS). Gloria a Dios y a su Hijo Jesucristo, porque si él no hubiera venido al mundo, nadie se hubiera salvado y justificado delante de Dios Padre. Ningún Israelita se pudo salvar y justificar delante de Dios por medio de la ley Mosaica, porque nadie pudo cumplir los 613 mandamientos del antiguo pacto. El único que cumplió todos los mandatos del antiguo pacto fue nuestro Señor Jesucristo para complacer a Dios Padre y así liberarnos a nosotros los cristianos de la ley de Moisés que el Apóstol Pablo le llamo también la ley que manifiesta el pecado y la muerte. Aún los Santos profetas del Antiguo Testamento no pudieron salvarse a través de la ley de Moisés, por eso Dios le dijo al profeta Elías que habían sido escogidos siete mil por no haberse arrodillado delante de los ídolos. (Véase Romanos 11:3-4). Entre esos siete mil están los patriarcas Hebreos y todos los profetas del antiguo testamento. Hermanos cristianos obedezcamos a Dios a través de su Hijo Jesucristo y encontraremos la salvación de nuestras almas, la resurrección y la vida eterna. Dios los bendiga. Amen.