martes, 22 de marzo de 2016

EL PODER ESPIRITUAL QUE NECESITAMOS
EL APÓSTOL PABLO ESCRIBIÓ: "EL AMOR DE DIOS HA SIDO DERRAMADO EN NUESTROS CORAZONES POR EL ESPÍRITU SANTO QUE NOS FUE DADO" (RO. 5:5). ES OBVIO QUE PARA PODER DEJAR DE PECAR Y GUARDAR LA LEY ESPIRITUAL DE DIOS, NECESITAMOS EL AMOR ESPIRITUAL QUE ÚNICAMENTE DIOS PUEDE DAR. ÉL HA PROMETIDO DÁRNOSLO POR MEDIO DE SU ESPÍRITU.
RECORDEMOS BIEN QUE "ESTE ES EL AMOR A DIOS, QUE GUARDEMOS SUS MANDAMIENTOS; Y SUS MANDAMIENTOS NO SON GRAVOSOS" (1 JN. 5:3).
JUAN, EL DISCÍPULO AMADO DE CRISTO, ESCRIBIÓ HACIA EL FIN DE LA ERA APOSTÓLICA QUE EL AMOR A DIOS NOS GUÍA A GUARDAR SUS MANDAMIENTOS. EL APÓSTOL JUAN AFIRMA QUE LOS MANDAMIENTOS DE DIOS NO SON "GRAVOSOS".
DEL VERDADERO CRISTIANO FLUIRÁ ENTONCES EL AMOR DE DIOS "COMO RÍOS DE AGUA VIVA" (JN. 7:38-39). MEDIANTE EL ESTUDIO INTENSO DE LA BIBLIA (QUE ES EL ALIMENTO ESPIRITUAL), Y LA ORACIÓN DIARIA, PARA IMPLORAR EL PODER ESPIRITUAL, LA FE, LA DIRECCIÓN Y EL AMOR NECESARIOS, EL VERDADERO CRISTIANO CRECE ESPIRITUALMENTE.
POCO A POCO, Y PASO A PASO, CADA UNO DE NOSOTROS DEBER CRECER "EN LA GRACIA Y EL CONOCIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR Y SALVADOR JESUCRISTO" (2 P. 3:18). CON LA AYUDA DE DIOS MEDIANTE LA PRESENCIA INTERIOR DEL ESPÍRITU SANTO EN NOSOTROS, DEBEMOS PERMITIRLE DIARIAMENTE A JESUCRISTO QUE VIVA SU VIDA EN NOSOTROS.
LA PALABRA DE DIOS NOS DICE: "HABÉIS SIDO COMPRADOS POR PRECIO; GLORIFICAD, PUES, A DIOS EN VUESTRO CUERPO Y EN VUESTRO ESPÍRITU, LOS CUALES SON DE DIOS" (1 CO. 6:20).
ASÍ COMO JESUCRISTO NOS RESCATÓ CON SU SANGRE DERRAMADA Y PAGÓ LA PENA QUE NOS HABÍAMOS ACARREADO POR NUESTROS PECADOS, DEBEMOS TENER EN CUENTA, SI SOMOS VERDADERAMENTE CRISTIANOS, LA NECESIDAD DE BUSCAR EN TODO TIEMPO LA VOLUNTAD DE DIOS, EN TODO LO QUE PENSEMOS, DIGAMOS Y HAGAMOS.
ES CIERTO QUE TODOS TROPEZAMOS A VECES, Y LE PEDIMOS A JESUCRISTO QUE VIVA SU VIDA EN NOSOTROS. PERO NO DEBEMOS DESANIMARNOS POR ESTO. SOMOS HUMANOS, DIOS CONOCE NUESTRA CONDICIÓN Y SE ACUERDA DE QUE SOMOS POLVO (SALMOS 103:14).
JUAN, EL APÓSTOL DEL AMOR, ESCRIBIÓ AL RESPECTO: "SI DECIMOS QUE NO TENEMOS PECADO, NOS ENGAÑAMOS A NOSOTROS MISMOS, Y LA VERDAD NO ESTÁ EN NOSOTROS. SI CONFESAMOS NUESTROS PECADOS, ÉL ES FIEL Y JUSTO PARA PERDONAR NUESTROS PECADOS, Y LIMPIARNOS DE TODA MALDAD" (1 JN. 1:8-9).
SI NOS LLEGA A OCURRIR QUE DESPUÉS DE NUESTRA CONVERSIÓN TROPEZAMOS Y CAEMOS, LO QUE DEBEMOS HACER ES ARREPENTIRNOS DE TODO CORAZÓN Y CONFESAR A DIOS NUESTROS PECADOS, Y ÉL NOS PERDONARÁ. EL APÓSTOL JUAN DICE QUE DIOS LIMPIA TODO PECADO.

SE NECESITA TIEMPO PARA VENCER EL PECADO. ES ALGO QUE NO OCURRE INSTANTÁNEAMENTE. NUNCA DEBEMOS DESANIMARNOS NI DARNOS POR VENCIDOS.

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