sábado, 9 de noviembre de 2013



Un apóstata es alguien que ha oído las grandes verdades de la fe cristiana, se ha convencido intelectualmente de que Jesús es el Cristo, e incluso ha hecho profesión de fe se ha arrepentido de sus pecados y se ha bautizado para perdón de sus pecados y recibir el Espíritu santo. Y después de haber gustado las buenas cosas del cristianismo, renuncia totalmente a ellas y repudia al Señor Jesucristo. Los que cometen este pecado no tienen vía de escape, por cuanto han actuado “crucificando de nuevo para sí mismos al hijo de Dios y exponiéndole a la pública ignominia” (He 6:6).
Los cristianos superficiales de hoy están espiritualmente muertos, se creen vivos pero lo que hacen es que por un  tiempo imitan a los vivos. Pero están engañándose  a sí mismos. En cualquier día podría abandonar la fe y al hacer esto corren el peligro de volverse apóstatas, es decir, enemigos de la cruz. Cristiano(a), examínate a ti mismo, si estás en la fe. ¿Qué evidencias hay en tu vida de que realmente has nacido de nuevo y eres una nueva criatura? ¿Realmente tienes la vida de Dios o eres sólo un religioso que juegas a imitas a los cristianos vivos?“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan. 5:12)