miércoles, 30 de abril de 2014


Considero que ante tanta corrupción, la única actitud lógica que debería tomar un cristiano que desea ser fiel a su Señor, es condenar esta práctica de la imposición del diezmo, porque ¿Qué sucedería si elimináramos el diezmo de las iglesias? La primera cosa positiva que veríamos, sería que los comerciantes de la fe se quedarían sin el incentivo que los llevó a esos sitiales de líderes, y por no ser ahora algo apetecido, dejarían las iglesias porque serían un mal negocio, como lo fue en los días de la iglesia primitiva. Quedarían solamente los pastores honestos y sacrificados sirviendo a Su Señor, los únicos que siempre debieron estar allí.Sería una forma práctica y efectiva para limpiar los púlpitos y las iglesias de estos empresarios de la fe que están haciendo lucro con el pueblo de Dios. Creo que ante tanta perversión, desenfreno y escándalo, volver a lo que el Señor ha dispuesto para Su casa, sería lo mínimo que la cristiandad honesta debería hacer.El Señor Jesucristo dijo: (Mt.21:13) "Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones".